Aprendizajes en tiempos de incertidumbre

Estamos con visitas. Una ya es casi permanente y la otra, esperamos que no.
Se presentaron con nombre y todo. Una se llama Dengue y la otra Corona.
No los invitamos pero de alguna forma, están.

Eligieron diferentes formas. Dengue tomó la forma de mosquito visible. En cambio Corona, prefirió el formato de virus invisible.

Nuestros visitantes tienen gustos bien diferentes. Uno se siente tan cómodo en nuestro clima cálido y tropical, que casi tiene decidido quedarse para siempre.
Corona está recién llegado y nuestro clima parece no gustarle tanto. No sabemos si al final va a querer quedarse.
La reciente visita de Corona nos cae de sorpresa. No nos avisa para que lo esperemos preparados, como quien se organiza para recibir a alguien que espera.

Nos encuentra distraídos, cada uno en su tema. De tan ocupados que estábamos, no percibimos su llegada. Seguimos en lo nuestro.
Corona también siguió en lo suyo, multiplicando su presencia y ganándole a nuestra indiferencia. Logró su cometido.
Hoy todos hablamos de lo mismo. Hablamos de Corona y por momentos nos olvidamos de Dengue, que sigue haciendo de las suyas para llamar nuestra atención.

De pronto y casi por la fuerza, nos vimos sumergidos en un mar de incertidumbre. Con olas de distintos colores y tamaño.

Olas inmensas de un color intenso, llenas de información que por momentos confunden.
Olas de color negro llenas de pensamientos negativos como: “Me puedo contagiar”, “Mi negocio se frena”, “Esto es incontrolable”…
Olas que van y vienen haciéndonos sentir abrumados, confundidos, superados, cansados…
Y en el medio de este mar de olas nos debatimos entre intentar surfearlas o buscar todos los salvavidas posibles con tal de no hundirnos.

¿Qué hacemos entonces?

Podemos poner toda nuestra energía en intentar conseguir un salvavidas sabiendo que no alcanzan para todos. Es nuestro instinto animal de supervivencia vibrando a flor de piel.

Pero como seres humanos, tenemos la capacidad de autoconciencia que los animales no tienen. Entonces, podemos tomar distancia y reflexionar sobre este momento difícil que se nos presenta. Preguntarnos qué nos quiere decir y qué necesitamos aprender.

¿Será que necesitamos aprender a dejarnos de ver como individuos aislados y separados del resto?

Aprender a generar lazos, vínculos, porque hoy más que nunca, nos necesitamos todos con todos.

¿Será que nos falta aprender a equilibrar lo que recibimos con lo que damos? ¿Que ya es momento de aportar valor a otros y dejar de pensar solo en nosotros mismos?

¿Será que viene a decirnos que el control es pura ilusión? Pretendimos controlar factores externos al sentirnos con poder sobre la naturaleza y las fronteras. Con la autoridad para determinar quién entra y quién sale, quién es digno de estar entre nosotros y quién no.

Corona traspasó fronteras, entró sin pedir permiso y para Corona, todos somos iguales.

El mundo cambió y nosotros estamos cambiando con él.

Estamos aprendiendo una nueva forma de relacionarlos. La que conocimos hasta ahora, está llegando a su fin.

Por momentos nos da miedo y queremos aferrarnos a los resabios de lo conocido. Y por momentos nos da esperanza, porque sabemos que un camino nuevo se está gestando.

Un camino de regreso a lo esencial que, como le dijo el zorro al Principito, es invisible a los ojos.

Flor Barreiro
- Life Coach -

Soy coach profesional y disfruto de acompañarte en la búsqueda de tu propósito de vida, de tu propio para qué, y que desde allí puedas empezar a diseñar tu futuro y a hacerte cargo del cambio que necesites.

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